Organizar una boda en San Sebastián
España no casa a nadie de paso: la ceremonia civil exige que uno de los dos esté empadronado en el municipio y que se abra expediente en el Registro Civil con meses de antelación, así que quienes vienen de fuera casi siempre se casan legalmente en su país y celebran aquí una ceremonia simbólica. Después hay que esquivar el calendario de una ciudad pequeña: el Festival de Cine en septiembre y la Semana Grande de mediados de agosto llenan los hoteles y disparan las tarifas, y Donostia tiene muchas menos plazas hoteleras que Bilbao, a una hora al oeste. El clima es atlántico, no mediterráneo: el sirimiri, esa llovizna fina, puede aparecer en cualquier mes, de modo que un espacio que os venda una terraza al aire libre debería tener también otra cubierta; por eso las parejas que se han mirado la previsión acaban reservando la terraza techada del Mirador de Ulía o las salas interiores del Aquarium.
- Cuándo casarse — Junio y septiembre son los meses fiables: con temperatura suficiente para las terrazas y a uno y otro lado del pico turístico de agosto, aunque el final de septiembre compite con el Festival de Cine por las habitaciones de hotel.
- Cuánto cuesta — Aquí los espacios cotizan por invitado y no por alquiler de sala —La Perla publica menús de evento de entre 40 € y 60 € por persona— y los restaurantes y las bodegas dan precio a puerta cerrada una vez fijados la fecha, el número de invitados y la barra, así que no existe una cifra global honesta para el conjunto de la ciudad.